2011: año que agoniza para dar paso a uno nuevo, al ya muy desgastado 2012. Es momento de hacer un balance de lo que sucedió con relación al diseño en Coatzacoalcos, y es que algunas cosas son dignas de reconocerse y otras ni cómo exorcizarlas. Lo aplaudible es la apertura de espacios para promover, exponer y vender diseño; es grato ver cómo la inversión privada aún decide por apoyar a proyectos de ésta índole y no inclinarse por establecer otro restaurante o alguna boutique. Lo cuestionable de ello es lo que realmente se promueve en cada uno de esos escasos espacios, ¿son objetos con diseño o simplemente cumplen con lo estético?, ¿se ofrece diseño de alta calidad o sólo se cumple con estándares de buena gráfica sin ningún valor social? Estoy completamente convencida que, a pesar de que ya haya algunos espacios para el diseño, siguen quedando a deber el combo completo. Como alguna vez lo expuse en éste medio, el diseño va más allá de lo “bonito” que tenga el producto. Cuando entendamos que el diseño puede ser un medio para transformar sistemas sociales, mejorar la calidad de vida o hacer crecer la economía, entonces veremos aquellos objetos de diseño carentes de muchos aspectos importantes para poderlos concebir como diseño.
Ahora bien, no todo es caótico. Llegar a ese nivel requiere de inicios bien fundamentados, los nuevos espacios tanto físicos como virtuales son un buen comienzo para aportar a Coatzacoalcos la cultura del diseño. Falta mucho por recorrer, pero es la pauta para hacer de la innovación una metodología cotidiana en cada empresa y en cada creativo, contribuyendo de esa manera a un progreso no sólo a nivel estético sino al valor social y por ende al progreso en nuestra sociedad. (Itzi Ruíz)

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